Andrea tenía un pequeño estudio de cerámica.
Tenía manos hábiles, una comunidad fiel en Instagram, productos que hacían suspirar a quienes los tocaban.
Pero había algo que no terminaba de funcionar.
Cada vez que intentaba explicarle a alguien qué hacía, tropezaba con sus propias palabras.
“Bueno… hago piezas únicas, sí, pero también experiencias… y talleres… y bueno, hay una parte de conexión con lo local, y…”
La mirada del otro se perdía. Ella también.
Un día cualquiera —de esos en los que estás a punto de cerrar todo y mandarlo al carajo—, alguien le pasó un PDF con el título:
“Workbook: Propuesta de Valor”
Andrea lo abrió con desgana.
“Seguro que es otro documento lleno de jerga empresarial”, pensó.
Pero la primera página le lanzó una pregunta directa como una piedra al pecho:
¿Por qué debería elegirte tu cliente?
Y se detuvo.
Porque no lo sabía.
Empezó a escribir. No con respuestas, sino con preguntas.
¿Qué busca realmente la gente que entra en su estudio?
¿Qué les molesta del mundo allá afuera?
¿Qué sienten cuando se llevan una taza hecha a mano?
¿Y qué sienten cuando compran una más en Amazon?
Página tras página, Andrea no escribía con palabras de marketing, sino con emociones.
Por primera vez, dejó de pensar en su producto como algo físico.
Empezó a verlo como una experiencia, un refugio, un gesto.
El punto de inflexión
Cuando llegó a la parte del workbook que le pedía que definiera su promesa, lo supo.
Tomó aire. Miró su ventana. Y escribió:
“Ayudo a que los regalos vuelvan a tener alma.”
La frase le sonó tan suya que lloró un poco.
Y por primera vez, todo encajó.
Lo que cambió después
Cambió su biografía de Instagram.
Cambió cómo explicaba su negocio en ferias.
Cambió cómo hablaba con sus clientes.
Y lo más importante: la gente empezó a entenderla.
No vendía cerámica.
Vendía una emoción difícil de encontrar en un mundo apresurado.
Si estás en ese punto donde las palabras no salen claras…
…donde sabes que tienes algo especial pero no logras expresarlo,
…donde tu mensaje no conecta, aunque lo grites…
Haz lo que hizo Andrea:
Para. Escribe. Pregunta. Descúbrelo.
📘 Descarga el [Workbook de Propuesta de Valor]
Y regálate esa claridad que cambia el juego.



